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Nudos, bucles, convoluciones, proyecciones, transformadas, mapas. Son algunas de las operaciones que participan de la construcción de esos objetos hermosos que me interesan y que, por lo general, se sitúan en las instersecciones.

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Feb
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Varias economias entrelazadas - La ciencia ficción y el futuro del dinero

reproducted without permission of The Gaping Void blog

Primero aparece en la ciencia ficción:

  • Como “Whuffie”, en Down and Out in the Magic Kingdom (Cory Doctorow, 2003), dónde el dinero ha desaparecido para ser reemplazado por una métrica de la reputación de las personas. En una sociedad de seres prácticamente inmortales (rebooteables, digamos), la reputación la llevas para toda la vida, aunque también (al igual que el dinero, y esta es la tésis de la novela) puede ir y venir un poco.
  • En Accelerando, (Charles Stross, 2005), una mercado público de acciones de las personas permite saber quien está hot, y quien no tanto, y la reputación (regulada nuevamente por el mercado), es el bien de intercambio.

En Down… el whuffie debes recibirlo de gente a tu alrededor (y hay right-hand whuffie, de gente a la que tu respetas, y hay left-hand whuffie, de gente a la que no y, si no hay, lo invento ya mismo: un weighted whuffie que es el pagerank de tuwhuffie); en Accelerando, el mercado está constantemente abierto, aunque te escondas a dormir adentro de un tubo, puedes despertar y encontrar que tu reputación se ha derrumbado por una extraña combinación de derivativas.

En ambos casos, el dinero es o reemplazado o complementado por otro bien de intercambio, y nace la economía de la reputación. Y en ambos casos se aplican todas las teorías económicas para entender porqué y cómo se regula el intercambio de bienes y servicios, independientemente de la naturaleza primera y del sustento material del qué que lo regula. Hoy el dinero (y sí, inserten aquí su chiste coyuntural preferido) es una abstracción escindida de todo sustento material, y es difícil evitar que se múltiplique como un vírus para acabar con todo y todos en una explosión inflacionaria, una implosión deflacionaria, o un terremoto. Hay otros bienes, pareciera, que son más fáciles de mantener escasos, y son más significativos.

¿Estará llegando la hora de pensar en un cambio del sustrato de nuestra economía?

Online lo que importa son los eyeballs, los unique visitors, el tiempo promedio que pasan en tu site; en la tele, y el cine, ya hace tiempo que lo que importa son los tele y cinevidentes, aunque ahora ya no las cuentas totales, sino que ahora nos importan por minuto, por segundo. Seamos bienvenidos a la economía de la atención. Es la economía de Google y su torta de 26 billones (americanos) de dólares (americanos); es la economía de quienes se dan cuenta que en un mundo que produce, por segundo, más información que en todos los siglos anteriores juntos, el problema es encontrar quien escuche (el Large Haldron Collider, solito, va a generar dos petabytes de información por segundo, cuando encuentren el switch para prenderlo, y hay quienes dicen que el sistema nervioso sólo puede procesar 110 bits por segundo; do the math! (okey, I’m pushing it a little)).

La atención vale, es un bien escaso, y puede montarse una economía sobre ella (en gran medida, esto ya lo sabemos; en menor medida, lo exploramos, y por eso me interesa lo que hace Popego, y APML y muchas nerdadas más).

¿Que otros hermosos bienes escasos tenemos dando vueltas? ¿La amistad? (si, aunque haya gente con millones de ‘amigos’ en facebook la amistad y el amor siguen siendo bienes escasos) ¿El Karma?

Me da risa cuando algunas veces me encuentro en discusiones donde artistas se acusan mutuamente de “haberse vendido”, y se tiran con la falsa dicotomía entre “arte y mercado”: hay un mercado en el que se intercambian dólares, y hay un mercado de la atención, y hay un mercado de la reputación, y hasta hay un mercado (ohhh) de links en tu blog. El tema es en cual, o cuales, de ellos decides que estas jugando en un momento determinado. ¿Que te importa más? ¿Cuál es el sustento de tu vanidad? ¿Los dólares, o las miradas ajenas?

Estos son temas que me interesan porque, como nunca, hoy la tecnología nos permite empezar a construir economías de escala basadas en otros sustentos, o, inclusive, basadas en monedas ad-hoc con cualquier sustento. Y el mundo va a cambiar radicalmente a causa de ello. Aunque tal vez, y esa podría ser la tesis de la próxima novela de Doctorow, no cambie tanto.

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