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La metáfora del Motor de Combustión: creación de empresas de base tecnológica
Ayer me llamó por teléfono Ale Mashad, de Endeavor, para intercambiar ideas sobre el ecosistema de creación de empresas en Argentina, previo a una presentación que lo invitaron a dar mañana en el Senado de la Nación. Yo vengo pensando bastante, en particular, sobre la creación de empresas de base tecnológica, y me ofrecí a prepararle a Ale un compilado del material que vengo produciendo al respecto (en formato powerpoint, que me funciona mejor que los mind-mappers).
Aqui aprovecho para compartirlo con quien quiera:
En particular, estoy interesandome en este espacio donde debe darse la combustión inicial de las empresas de base tecnológica, en la conexión entre los problemas, las herramientas del pensamiento y el conocimiento práctico con el que se solucionan.
Esta metafora, de la cámara de combustión, me parece acertada. Breakthroughs, o simples cambios en cualquiera de estos tres ámbitos pueden disparar la posibilidad de generar valor: nuevos problemas, atacados con las mismas herramientas del pensamiento, y las mismas técnicas; nuevas herramientas de pensamiento, que permitan resolver problemas hasta ese momento irresolubles, o resolverlos de forma más eficiente; o nuevas técnicas, nuevo conocimiento práctico, que haga posible, aplicando los mismos conceptos, resolver los mismos o nuevos problemas.
No podemos tener garantías de que esta combustión suceda, pero a medida que analizo el problema me queda cada vez más claro que la linealidad de la idea tradicional de transferencia de tecnología, de la academia a la industria, sufre de muchos problemas que la metáfora de la cámara de combustión no tiene.
En primer lugar, la idea de transferencia se me presenta excesivamente unidireccional cuando en esta cámara de combustión que diagramamos -será más claro si hacemos el ejercicio de olvidamos por un momento de las etiquetas de “Ciencia”, “Técnica”, “Mercado”, y pensamos en sus funciones en la generación de valor-, no aparece ninguna dirección distinguida por sobre las demás. La chispa puede salir, como vimos, de cualquier vértice, y los otros tomarán entonces el lugar de combustibles y comburentes según corresponda.
La idea de transferencia me parece también funcional a un modo de pensarse a si misma de la academia que se me antoja fallado, aunque sea este un tema complejo y sutíl que excede lo que quiero discutir en este momento. Pareciera, por lo pronto, que la academia entiende que su función es la de producir conocimiento por y para si mismo, para que luego este conocimiento encuentre, por la fuerza de sus propios méritos, el camino para mejorar la sociedad.
Yo entiendo que estamos frente a un momento histórico, donde podemos percibir el fin definitivo del modelo de desarrollo economico que desaprovechamos durante los últimos dos siglos, y donde todavía existe una ventana de tiempo en la que podemos construír las estructuras para insertarnos en un nuevo mapa del mundo. Nos perdimos, básicamente, la era industrial pues nunca llegamos realmente a tener -o nos encargamos de destruír- la infraestructura y la superestructura que son necesarias para su sustento. Si hoy no tomamos la decisión conciente y deliberada de construír a paso acelerado las estructuras que permitan desarrollar industrias basadas en el conocimiento, estaremos dañando irremediablemente las posibilidades de nuestros decentientes en este perdido país (y si quieren ponerse sentimentales, esto constituye, sin dudas, también una especie de genocidio). Yo no abrigo dudas sobre la urgencia de esta tarea, ni sobre que tenemos aún una ventana de tiempo. Creo que se necesitan una dirección y decisión política que no veo hoy por ningún lado, y una serie de profundos cambios culturales.
Entre estos cambios culturales, es absolutamente imprescindible que el sistema científico -y la academia, en particular-, comprendan que es su responsabilidad, su máxima responsabilidad social, la de ayudar a crear riqueza a partir del conocimiento. Esto es asi aún por encima de constituirse -como por suerte lo han sabido hacer, ya que eso es lo que posibilita que hoy tengamos alguna chance de recorrer este camino- en repositorios de saberes estratégicos para el país, y en puntos de referencia del pensamiento.
Y si, se que estoy hablando unicamente de la generación de riqueza y no de su distribución. Pero prefiero atacar un gran problema a la vez, a riesgo de sonar un poquito omnipotente :)
Me gustaría escuchar comentarios, anécdotas y flames de todo tipo sobre estas posiciones que yo decidí llamar culturales.


